10.4.07

almost gold


Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Kafka.
Kafka la habia soñado.
Lo sabían los tres.
Él era el amigo de Kafka.
Kafka lo habia soñado.
Lo sabian los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me quieras.
Lo sabían los tres.
El hombre le contestó: Si pecamos,
Kafka dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Kafka se dijo:
Ahora que se fueran los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme.

Jorge Luís Borges, La Moneda de Hierro




zlatá ulicka




(...) nós precisamos de livros que nos afectam como um desastre, que nos magoam profundamente, como a morte de alguém a quem amávamos mais do que a nós mesmos, como ser banido para uma floresta longe de todos. Um livro tem que ser como um machado para quebrar o mar de gelo que há dentro de nós. É nisso que eu creio.

Franz Kafka, carta a Oscar Pollak, 1904